Viaje a París

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Torre Eiffel en ParisParticipante: Olivia González Jiménez

Mi anécdota es real, lo que voy a exponer a continuación se ciñe a la realidad más absoluta y aunque la aquí narrante no es estudiante, no quiero dejar de contar lo que hace así como unos 6 años nos pasó en París

Tengo que avisar que el protagonista principal es mi marido, hombre de ciudad, pero de ciudad de las pequeñitas. Hombre un tanto rudo y primitivo que sin embargo, cree firmemente que las cosas son como él dice y que domina a la perfección sus actos, por no contar que cree que su dominio del idioma es perfecto…

Mi marido, es estupendo, simpático, audaz pero un poco “¿retrógrado?”, sí ¡quizás eso lo defina! Imaginaros si es un poco anticuado, que la primera vez que vio un código bidi, creyó que era unas calcomanías, de esas que regalaban con los chicles ¡cuando era un niño!

Total, que ese año decidió dar una sorpresa a los niños y llevarlos a Disney, haciendo antes una escala de 4 días en París, la cuidad del Amor y de la luz… Ya la llegada a la capital francesa fue un poco accidentada, en el Aeropuerto Charles de Gaulle, ya en control, sus pantalones con broches metálicos le jugaron una mala pasada y por poco lo desnudan delante de toda la fila, ya que el detector de metales, pitaba como si de una sirena de incendio se tratará, cada vez que mi marido pasaba, aquel demoniaco invento delataba que el hombre estaba ocultando algo, y el cacheo al que fue sometido era digno de las mejores pelis americanas, lo malo era la cara de mi hija la pequeña, que no entendía a que venía tanto tocamiento ida y venida de su padre y del policía de casi 2 metros que lo acompañaba… Menos mal que la cosa quedo en eso, en cacheo y al final se nos presentaba París, preciosa, enigmática y bella ante nuestros ojos, y hacia ella encaminamos nuestros pasos.

Todo bien, los dos primeros días, París arriba, abajo. El tercer día de nuestra estancia, decidimos ir a ver la Torre Eiffel, imponente, majestuosa, pero llena de gente, vamos con decir que la cola daba la vuelta a la plaza, pero no nos desanimamos y allí nos colocamos, ante nosotros, 2 horas y 15 minutos de interminable cola, para llegar a comprar las entradas y pasar por el control de metales, ¡y ahí se jorobó la cosa…!

¡Mi marido de nuevo! Pita que te pita aquel cacharro infernal, ¿los pantalones? ¡No! Qué va, la navajita que suele llevar para su fruta, sus bocadillos…Y ahora nos encontrábamos con un policía de color, espaldas como un armario empotrado, indicándole que debía tirar en un cubo grande que había allí, sus querida navaja… ¡Puf! La cara de mi marido era un poema, ante el dedo acusador del policía y su frase que no llevaba lugar a discusión:

– Vous s’il vous plaît déposez l’objet pointu dans le récipient!

Mi marido, blanco como el papel, sólo atinó a decir : ozú, no poder ser, porque es «pamangear , solo pá mangear…»

Y el semblante de aquel armario viviente, no dejaba lugar a dudas:

– Vous s’il vous plaît déposez la forte objet dans le conteneur! S’il vous plaît rejoindre ou quitter la ligne et marchensen…

A lo que mi marido insistía una y otra vez, incluso le dijo que se la podía guardar el policía y que ya la recogeríamos a la salida, si por pocas nos echa a empujones… Total, casi 2.30m perdidos, los niños llora que te llora, mi cabreo monumental. Aunque mi marido, saldó muy dispuesto el asunto, añadiendo: ya lloraréis menos a la noche cuando os prepare un buen bocata de jamón…

Al final, vimos la Torre Eiffel al día siguiente, previamente dejada la navaja en el hotel. Y ésta es la historia que quería compartir con ustedes.

Autor: Interlink

Todos sabemos lo importante que es hoy en día hablar idiomas, para viajar, para poder comunicarte con gente de otros países , para estudiar en el extranjero, para conseguir un buen trabajo. Sin embargo, para algunos hablar inglés sigue siendo la gran asignatura pendiente, para otros lo es hablar una tercera lengua. En Interlink estamos convencidos de que todos podemos llegar a dominar otros idiomas. Pero también creemos que la mejor forma de hacerlo es realizando una inmersión en el extranjero. Por eso llevamos más de 20 años ayudando a niños, jóvenes y adultos a vivir su sueño de aprender inglés, francés, alemán… en diferentes países. Somos miembro de ASEPROCE (Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero), FELCA y reconocida por la asociación internacional de escuelas IALC. Además este año hemos recibido la categoría PREMIUM en la auditoría realizada por Lloyds.

Un Comentario

  1. Jajajjaja hombres…..

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