Ciudad del Cabo

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Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Recientemente hemos viajado a Ciudad del Cabo para conocer la ciudad y visitar varias escuelas de inglés para poder seleccionar las mejores escuelas y alojamientos para ofrecérselo a nuestros estudiantes.

En este articulo y en el siguiente os intentaremos contar nuestras impresiones de la ciudad, de las distintas actividades que se pueden realizar y de los cursos de inglés que se imparten allí.

Naturaleza y vida salvaje, playas de arena blanca y aguas azul turquesa, diferentes culturas y formas de vida, arquitectura colonial de distintas tendencias y una vida nocturna a la altura de cualquier ciudad europea, todo esto y mucho más es Ciudad del Cabo, ciudad que cuenta además con el privilegio de estar situada en uno de los continentes más fascinantes. Las opciones son diversas en este lugar en el que siempre hay algo que ver y hacer. La ciudad en sí ya merece la visita, situada a los pies del majestuoso Monte Mesa visible casi desde cada rincón de la misma, las impresiones que puede transmitir son de lo más dispares, pero con toda seguridad nunca negativas.

Vista de la ciudad

Fish and chips en Ciudad del Cabo

El ambiente que allí respira es de tranquilidad, la gente no tiene prisa, el tráfico no es demasiado intenso, y solo tienes que mirar hacia un lado u otro para ver la montaña o el mar respectivamente. Pasear por el centro es de lo más interesante, en una misma calle puedes encontrar un rascacielos de los años 60, una iglesia, una casa del siglo XVIII estilo holandés, un edificio art déco, etc. formando aún así un conjunto con cierta armonía; lo mismo pasa con el comercio, no es raro ver una sastrería antigua junto a una tienda de ropa de diseño, o un fish&chips junto a un café moderno de decoración minimalista, todo es variedad y contrastes.

Tras el paseo una buena opción es sentarse en una de las numerosas terrazas a tomar una cerveza o comer algo, por ejemplo en la Green Square Marquet, donde los vendedores de artesanía montan sus puestos cada día, y los visitantes regatean los precios de los souvenirs.

Casas de Bo Kaap en Ciudad del Cabo

El cercano barrio musulmán Bo Kaap, habitado por los descendientes de los esclavos que los holandeses trajeron de Oriente en los siglos XVI y XVII, bien merece una visita, sobre todo si se está cansado del ajetreo del centro. El ambiente tranquilo, sus casas pintadas de colores brillantes, sus pequeñas mezquitas y los niños jugando en la calle te hacen sentir que te encuentras en una ciudad totalmente diferente, ni siquiera puedes imaginar que estés en una metrópolis de tres millones y medio de habitantes.

Atardecer en el Monte Mesa, Ciudad del Cabo

Al atardecer caminando por el Sea Point, donde los niños salen a jugar en los parques y los jóvenes a correr por el paseo junto al mar, se puede llegar hasta el V&A Waterfront, que ofrece la posibilidad de ir de compras en su gran centro comercial o ver la puesta de sol desde una de sus múltiples terrazas mientras saboreas un cerveza local y observas como la silueta del Monte Mesa se va haciendo cada vez más oscura y las luces de la ciudad se reflejan en el agua entre los mástiles de los veleros. Este lugar también es una buena opción para cenar y tomar unas copas, pero para conocer los locales y clubes más cool de la ciudad hay que ir al centro, allí es donde está la verdadera noche captoniana.

Pero sin duda lo más fascinante es el circo-restaurante de Madame Zingara, un lugar que no puede dejar a nadie indiferente. Cuando entras en la carpa decorada con terciopelos, empanelados de madera y espejos, das un salto en el tiempo y te trasladas a la Europa de hace un siglo, cuando los espectáculos de burlesque ambulantes iban de ciudad en ciudad mostrando sus extravagancias. A la entrada te da la bienvenida una gran dama negra tumbada en un diván con forma de concha marina. A partir de aquí todo es fantástico, mientras los camareros disfrazados de cualquier cosa que te puedas imaginar te sirven una exquisita cena, por el escenario van pasando un enano cantando sobre un caballito de tiovivo, un contorsionista embutido todo él en un maillot negro con topos blancos capaz de pasar todo su cuerpo por el ojo de una raqueta, espectáculos de equilibristas, patinadores, divas de la canción, en fin, todo un mundo mágico que parece sacado de una película de Tim Burton.

Camps Bay en Ciudad del Cabo

En los alrededores de la ciudad también se pueden encontrar lugares de gran interés, la cima del Monte Mesa, desde donde se divisan las mejores vistas de la ciudad, los Jardines de Kirstenbosch, en los que puedes andar kilómetros por sus senderos entre cientos de especies vegetales, el Cabo de Buena Esperanza, donde cuenta la leyenda que el holandés errante condenado a vagar por los océanos eternamente juró no dar marcha atrás frente a la tormenta, las playas paradisíacas de Camps Bay o Robben Island donde se puede visitar la cárcel en la que estuvo preso Nelson Mandela y revivir parte de la historia reciente del país.

Reserva privada en Ciudad del Cabo

Sudáfrica es además tierra de vinos, y a menos de una hora de Ciudad del Cabo se pueden visitar las numerosas bodegas, algunas de ellas de varios siglos de antigüedad, degustar sus productos, disfrutar de un paisaje de valles cubiertos de kilómetros y kilómetros de viñedos bajo la luz amarilla del atardecer, y de pequeños y acogedores pueblos de estilo holandés como Stellenbosch, centro universitario con un agradable ambiente juvenil en sus calles, o Franshhoek, la capital culinaria de la provincia del Cabo.

También a pocos kilómetros se puede encontrar fauna y vida salvaje, como en las playas del Parque Nacional del Monte Mesa en las que hay una gran población de monos, pingüinos y también es fácil ver ballenas cuando se acercan a la costa a desovar, leones marinos y delfines. Los más atrevidos, se pueden sumergir en el mar dentro de una jaula para ver de cerca al gran tiburón blanco. Otra opción es visitar una de las reservas privadas en las que se puede avistar todo tipo de fauna salvaje, o si se dispone de tiempo viajar al parque Kruger, en el norte del país, en un safari de varios días.

Pero aparte de todo esto, lo mejor de Sudáfrica es su gente, la variedad de razas, la mezcla de culturas y de estilos de vida que hacen de este país un lugar único en el mundo, en el que nadie se puede sentir extranjero.

Autor: Interlink

Todos sabemos lo importante que es hoy en día hablar idiomas, para viajar, para poder comunicarte con gente de otros países , para estudiar en el extranjero, para conseguir un buen trabajo. Sin embargo, para algunos hablar inglés sigue siendo la gran asignatura pendiente, para otros lo es hablar una tercera lengua. En Interlink estamos convencidos de que todos podemos llegar a dominar otros idiomas. Pero también creemos que la mejor forma de hacerlo es realizando una inmersión en el extranjero. Por eso llevamos más de 20 años ayudando a niños, jóvenes y adultos a vivir su sueño de aprender inglés, francés, alemán… en diferentes países. Somos miembro de ASEPROCE (Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero), FELCA y reconocida por la asociación internacional de escuelas IALC. Además este año hemos recibido la categoría PREMIUM en la auditoría realizada por Lloyds.

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